Un tema que tiene ya varios meses rondando por mi cabeza, que no es posible evadir de ninguna manera aun así lo desearas, porque está presente en todos lados, crece y se expande todos los días a través de Internet.
Podemos llamarlo de diferentes maneras ya que se manifiesta en diferentes facetas, pero al fin y al cabo todo se reduce a una palabra: Odio.
Para dar a entender mi punto, me estoy refiriendo a las manifestaciones que leemos todos los días sobre discriminación, racismo, intolerancia, desprecio etc.
La llegada de Internet a nuestras vidas, y principalmente el uso de redes sociales, abrieron ante nuestros ojos un portal hacia el mundo con el cual tenemos la oportunidad de conocer, aprender y expresarnos a cerca de lo que sucede en nuestro entorno, partiendo desde lo más cercano (nuestro vecindario, comunidad o población) hasta el más recóndito rincón del mundo en el que haya una señal de Internet.
Históricamente las personas hemos peleado y defendido el derecho a relacionarnos y expresarnos libremente, en todos los ámbitos, anteriormente el paradigma para muchos era «te sientas escuchas y te callas».
El maestro frente a su clase tenía la razón absoluta y quien le debatiera ¡Cuidado!
El ama de casa tenía que escuchar, creer y obedecer al marido sin discutir.
El periodista tenía que auto censurarse o enfrentaría problemas. (Bueno esto aún pasa)
El empleado no podría expresar sugerencias o inconformidades por que podía ser despedido.
A todos esos acumulados deseos reprimidos de levantar la voz, llega un buen día la válvula de escape ¡Internet! y que sucede cuando por fin tenemos la posibilidad de que nuestros pensamientos, ideas opiniones; lleguen a miles de personas simultáneamente en tiempo real, ¿qué haces? ¿Qué hacemos? Lo que hay en tu mente y en tu corazón puede llegar en este momento a líderes mundiales, periodistas, artistas, activistas, pacifistas, empresarios, humanistas.
¿Qué haces?
Te voy a decir lo que haces:
1.- Se la rayas al Presidente de la República
2.- Le twiteas a algún famoso cantante, actor o conductor un bonche de tonterías.
3.- Te quejas de la situación económica, de la inseguridad y del gobierno. (Ojo aquí que si no eres parte de la solución ¡eres parte del problema! Escribir un montón de palabras detrás de un ordenador no cambia la situación)
4.- Insultas a medio mundo solo porque si, a la gordita, a la muy maquillada, a la operada, a la mamá soltera, a cualquier integrante de la comunidad LGBT, al jugador de fut-bol, a los maestros, a las mujeres, a los inmigrantes, a los de color y a todo aquel cuya publicación se atravesó por tu monitor.
Ayer celebramos el Día Internacional de la Libertad de Expresión en México, esa por la que se luchó por siglos, la misma por la que han muerto periodistas, activistas, escritores. Esa la que hoy si tenemos al alcance de nuestras manos.
Si estas a un Click de demostrar lo que hay en tu mente, de EXPRESAR libremente de lo que estas hecho, muestra lo mejor de ti, las palabras de ODIO no mejoran la situación, no nos hacen una sociedad mejor, ni sanan todas esas heridas que nuestro país le duelen, pero tu mensaje si puede hacer una gran diferencia.
-Asegúrate de que todo lo que digas sea: importante, verdadero y necesario.
-Se crítico pero también proactivo, propositivo.
-Opina, pero también respeta.
-El cambio si está en tus manos, pero no es a través del teclado, es a través del trabajo.
Todos tenemos derecho a publicar lo que se nos ocurra, nuestro día a día, fotos, chistes, opiniones, aficiones, estilo de vida, logros y más; sin tener que ser atacados o violentados verbalmente (o de cualquier otra manera) por ello.
«EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ»
¡Gracias por leerme!
Vero Limón
Arandas, jal; a 8 de Junio de 2016
