Algunas de las discusiones mas interesantes no ocurren cuando dos personas tienen opiniones opuestas, si no cuando estos individuos en su necesidad de encontrar las mismas respuestas, utilizan caminos distintos para llegar a ellas. En este ejercicio, que he estado realizando los últimos días, de investigación y aprendizaje en temas políticos, he estado participando en conversaciones a través de redes sociales, publico una opinion en video, y espero a ver que sucede. Hace unos días publiqué una video que al parecer tuvo bastante visibilidad, como suele ocurrir en estos tiempos, no tardaron en aparecer argumentos, cifras, nombres, medios de comunicación, lideres de opinion y toda la colección de elementos que acompañan las discusiones públicas modernas, sin embargo, al terminar de leer los comentarios, me di cuenta de que la conversación nunca se había tratado de política; trataba de algo con mucho mas peso, todo el tiempo se había tratado de cómo decidimos qué es verdad.
Algunas personas depositan su confianza en una figura pública, un movimiento, un partido, un medio de comunicación o una ideología ; y a partir de ahi interpretan la realidad. Otras, prefieren desconfiar de todos por igual. Ninguno de los extremos me resulta del todo adecuado. Por que si algo he aprendido, a mis años y mis canas, es que la verdad rara vez pertenece a un solo nicho.
Por mas que defiendan, decoren, y enfaticen sus posturas, la verdad no es propiedad del politico N, nos es propiedad de un gobierno, no es propiedad de la oposición, mucho menos del periodista por mas pura que diga ser su fuente, del académico mas estudiado y leeejos esta de ser propiedad de un creador de contenido.
La verdad no tiene dueño y quizás por eso sea tan difícil encontrarla.
Buscarla exige un trabajo incomodo: estar dispuesto a cuestionar, incluso, en aquello que queremos creer. Exige revisar los datos que respaldan nuestra postura, pero también los que la contradicen, exige escuchar a quienes piensan diferente sin asumir automáticamente que son ignorantes, malintencionados o manipulados. Exige aceptar que una persona puede tener razón en algo, en mucho o en poco y aun así estar equivocado en la misma medida. Principalmente y lo mas recomendable, reconocer que nosotros también podemos equivocarnos.
Vivimos en una época obsesionada con tomar partido y desde el mismo, polarizar. Parece que constantemente nos obligan a elegir entre dos equipos, dos colores, dos versiones de la realidad. Que disminuido tenemos nuestro universo personal de posibilidades. La búsqueda de la verdad no funciona como un partido de futbol, la realidad es mucho mas compleja que dos simples canchas, incomoda si gustas, pero interesante, enriquecedora.
Con mi ejercicio e investigación actual no me interesa colecciona personas que congenien conmigo, que estén de acuerdo en mi manera de ver la vida o me den por mi lado; me interesa acercarme aunque sea un poco a una versión mas completa de la realidad, y para hacerlo me he propuesto escuchar a quienes me apoyan claro, pero también a quienes me contradicen. Por que las preguntas difíciles nos enseñan mucho mal que las aprobaciones o los aplausos.
QUIZÁS ESTA SEA UNA DE LAS TAREAS MÁS IMPORTANTES DE NUESTRO TIEMPO, APRENDER A PENSAR SIN COMPROMETER NUESTRO PROPIO DESAROLLO POR UNA LEALTAD PARTIDISTA, DEFENDER PRINCIPIOS SIN VOLVERNOS FANÁTICOS.Y BUSCAR LA VERDAD CON MAS PASIÓN DE LA QUE NOS GASTAMOS POR TENER LA RAZÓN.
